Magia, magia
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El primer semestre de 2008 estuvo marcado por toda clase de situaciones internas y externas que han mantenido con los “pelos de punta” a más de un directivo del sector de tecnología. Resumiendo las causas de este comportamiento encontramos principalmente dos: la crisis de Estados Unidos, que como en “Crónica de una Muerte Anunciada” todos sabían que iba a pasar, pero nadie quería creerlo. La segunda es el precio del petróleo, que ha generado toda clase de protestas, marchas y caos en varios sectores de la economía mundial, y que al final terminará teniendo efectos negativos para todos (salvo para las petroleras, cuyos directivos deben estar encendiendo cigarrillos con billetes de 100 dólares).
En realidad tratamos de analizar cómo han afectado estos factores a nuestro apreciado sector de tecnología esperado encontrar varias noticias negativas, pero afortunadamente encontramos un buen grado de positivismo, particularmente porque las empresas fabricantes necesitan vender más fuera de Estados Unidos y porque, en general, América Latina está soportando la crisis de Estados Unidos mejor de lo esperado.
Esto no quiere decir que el panorama sea totalmente alentador. El primer semestre tuvo sus momentos difíciles debido a la inestabilidad de la tasa de cambio del peso frente al dólar, en el caso de Colombia; país que simplemente refleja la pérdida de valor de la moneda estadounidense frente a la mayoría de monedas importantes de Latinoamérica.
Este tema de portada iba a tener tres partes, pero quedaron solo dos porque para entender lo que ha sucedido (y lo que podría suceder), era necesario hace un recuento del último año en la economía estadounidense y porque los efectos de la crisis inmobiliaria podrían estar tocando los bolsillos de millones de personas en todo el mundo.
Entonces, dejaremos un poco de lado esa parte que nos faltó, que hablaba sobre la crisis del petróleo para una próxima edición y los invito a leer el tema principal con un corte “muy económico” pero altamente interesante. Le debo dar gran parte del crédito al profesor Leopoldo Abadía, de la escuela de dirección de empresas (IESE), quién realmente nos explica las raíces de este problema y cómo el sector bancario estadounidense hizo “magia” con el dinero de millones de personas, para finalmente hacerlo desaparecer.
Categoria: Editoriales
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